
Por ese entonces, la vida nacional se iba a ver sacudida por la aparición de un líder, el Teniente general Dn. Juan Domingo Perón, quien desde la secretaría de trabajo allanó el camino para que los obreros argentinos alcanzaran conquistas que en el pasado, costaron vejaciones constantes y en muchos casos, vidas de nuestros compañeros.
De aquí en más nuestra organización previa a la reforma de sus estatutos, decidió acompañar la nueva corriente política que marcaría entre otras cosas, un rumbo claro de justicia social, el peronismo pese a lo cual en 1945, el presidente de la U.T.A. en el afán de no perjudicar al gremioque recibía presiones de todo tipo, decidió renunciar a su cargo.
Ello no detuvo la participación de la U.T.A. en las filas del peronismo, que iba a contar poco a poco con el apoyo de nucleamientos hermanos, dado que en esa línea se encontraban las respuestas a los postergados reclamos y se hacía realidad la participación del trabajador en la máxima perspectiva cual fue, el engrandecimiento de nuestra patria.
Es decir que el compañero Juan Domingo Perón, dio a los obreros la idea del valor dentro de una sociedad que ellos representan y los insertó a posteriori, en el equilibrio que demanda la relación de fuerzas de la comunidad organizada.
Compañeros: si prestan atención a lo mencionado presedentemente, podrán notar los hechos, tanto en el campo gremial como político, se repiten.
Ejemplos: creación de mutuales patronales; reclamos laborales incumplidos; reformas y sanción de leyes que benefician a los empleadores; división de la C.G.T., de lo cual no puede hacerse abstracción de nuestro gremio, ya que en las dos oportunidades con buen criterio, optó por la verdadera, sin más la que defiende cabalmente los derechos de los trabajadores.
Cabe la mención a los compañeros del Consejo Directivo Nacional, que en la reciente separación de la C.G.T., demostraron una vez más como se debe actuar en defensa de nuestros derechos, manteniendo la alineación en la única y auténtica central obrera.